sábado, 3 de febrero de 2018

Momentos inoportunos

A veces Dios,  la vida o  simplemente las circunstancias nos ponen en situaciones completamente ajenas a lo que tenemos planeado en nuestras vidas como comúnmente lo concebimos, es decir, hay un cambio inesperado de nuestros planes... Algunas veces me he llegado a preguntar si estos cambios se deben a que algo bueno se acerca a tu vida, pero en el caso de mi trágica y triste vida, casi siempre tiende a crear algo que solamente me lleva al sufrimiento, algo que en realidad nunca resulta positivo.


Hace algunos  días me preguntaba en las penumbras de la madrugada sobre lo que seria el morir en estas circunstancias ¿Habrá a alguien a quien le importe realmente, si llegó a hacer falta en este mundo? ¿Hay alguien fuera de mi mundo que, realmente se preocupe por como estoy?

En estos momentos,mis sentimientos, mi cabeza y todo lo que existe en mi interior, se siente incomprendido,confundido, con ganas de querer gritar, escapar y no volver, porque realmente, me siento prisionera de mis propias decisiones, siento que, a pesar de intento que todo funcione, todo siempre me sale al revés, cuando mi vida se torna en una felicidad, hay algo que siempre tiende a arruinar ese pequeño cumulo, esa pequeña parte de mi vida, esa luz que tiende a aparecer por segundos para hacerme sonreír... 

Creemos que la felicidad debe ser eterna, pero  ser positivo ante la vida simplemente te trae mas decepciones que alegrías heteras y reales, y aunque supongo que esto suena cruel y absurdo de mi parte, así soy yo, una persona que trata de estar frente a la  realidad y siempre pensando en lo peor que pudiera pasar, a ilusionarme a algo tonto, a  ser positiva y de un momento a otro caer en una decepción, y a estas alturas de mi vida, ya no soporto las decepciones a corto y largo plazo, porque no es algo de lo que me pueda recuperar muy fácil hoy en día, algunas veces eso me ha hecho pensar en tomar la salida fácil...otras veces en pensar en que debo iniciar mi vida de cero, quizá así yo ya no esperaría nada de nadie y no tendría por sentir dolor ante las personas que no conozco y que sin duda, no podrían hacerme daño.